Parque Nacional Nahuel Huapi

Se encuentra ubicado en el sudoeste de la provincia de Neuquén y noroeste de la provincia de Río Negro.
Cuenta con una superficie de 428.100 Has.
La Reserva Nacional homónima y anexa cubre 330.000 Has.
Esto suma un total de 758.100 Has. protegidas.
Su creación data del año 1934 con la sanción de la ley 12.103 de Parques Nacionales, pero sus orígenes como los de todos los Parques Nacionales Argentinos se remonta al 6 de noviembre de 1903, cuando (de las tierras que recibiera en recompensa por los servicios gratuitos prestados en la cuestión de límites con Chile) el P. Moreno dona al país 7.500 has con destino a Parque Natural. Dicha donación fue ubicada en los alrededores de Laguna Frías, corazón del actual Parque Nacional Nahuel Huapi.
Es de señalar que los restos del Perito Moreno descansan en el islote Centinela, en la boca del Brazo Blest del Lago Nahuel Huapi.
La naturaleza particular de la región y la obra promovida por el Servicio Nacional de Parques Nacionales lo hacen con justicia uno de los Parques Nacionales más visitados y de mayor renombre la República Argentina.


Origen Geomorfológico

Debido a los variados acontecimientos que se han sucedido en la Patagonia, el conjunto geológico resulta bastante variado y con frecuentes intrusiones entre los distintos procesos debido a erupciones, terremotos, plegamientos, etc.
El elemento geológico más antiguo procede de principios del Período Cretácico de la Era Secundaria o Mesozoica (hace más de 100 millones de años) y estaba constituido por el basamento cristalino con algunos accidentes, pero aún sin sedimentos.
Junto con la iniciación de la Cordillera de los Ándes (ocurrida a principios de la Era Terciaria, hace unos 50 millones de años) un intenso vulcanismo despidió enormes masas de lava y cenizas, dando origen a grandes formaciones rocosas (de hasta unos 2500 m de espesor) entre las que abundan las denominadas "Andesitas", principales integrantes de la Península de San Pedro, Península Quetrihué, isla Victoria, Cerro Otto, Cerro Millaqueo, Valle Encantado y otros. Dicha roca es de muy variable dureza, por lo cual ha permitido que la erosión actuara con intensidad determinando un aspecto de formas caprichosas como se observa especialmente en el Valle Encantado, donde la escasez de lluvias no facilita la existencia de bosques protectores.
A la "Serie Andesitica" siguió un parcial hundimiento de la Patagonia, con el consiguiente avance del Océano Atlántico que inundó también parte del área de Nahuel Huapi.
Como el vulcanismo también continuaba, se fueron formando en el fondo del mar, diversas rocas sedimenta integradas por capas de cenizas, partículas de otras rocas, arenas y arcillas cementadas por dilusiones acuosas de sílice y cal.
Estos sedimentos o "Molasa Patagónica" suelen incluir fósiles y moldes de animales marinos como ostras, caracoles y erizos de mar que pueden observase en el Cerro Otto, Playa Bonita, Cerro Ventana, etc., elevados allí por plegamientos del terreno.
Junto al posterior levantamiento del suelo y retroceso del mar, también tuvieron lugar sedimentos semejantes en tierra firme, lo que se evidencia por los fósiles de animales terrestres contenidos en este caso.
Cuando en esas rocas sedimentarias predominan las cenizas volcánicas se las denomina “tobas’’ y cuando predomina la arena "areniscas".
En el Centro Cívico de San Carlos de Bariloche construido por Parques Nacionales, se ha empleado una "toba" gris verdosa extraída del Cerro Carbón.
Durante la segunda mitad del período Terciario poderosas y profundas erupciones arrojaron enorme cantidad de magma, entre las que se distinguen:
• las rocas "volcánicas" (continuación de las antiguas andesitas), denominadas así cuando el magma líquido se solidificó después de extenderse sobre el terreno,
• "plutónicas", es decir aquellas consolidadas bajo tierra y expuestas luego por erosión del material que las cubría, como el granito del Cerro Catedral y las rocas que integran la mayor parte de la Cordillera.
Finalmente, hace un millón de años y ya en el actual período Cuaternario, otro acontecimiento también incidió en forma decisiva sobre el actual aspecto de la región:
• Un marcado descenso de la temperatura con grandes acumulaciones de nieve caracterizan a esa época llamada "Glacial", que se extendió por todo el mundo y aún perdura en las altas cumbres y elevadas latitudes (regiones circunpolares).
La nieve congelada y comprimida al descender de las montañas origina los glaciares formando lenguas de hielo que como ríos sólidos arrastran piedras, arenas, etc. que desgastan las rocas y el terreno.
Luego, en el frente del glaciar (punto donde el hielo se derrite y fragmenta en bloques o “icebergs” que se desprenden y alejan flotando hasta desaparecer), va acumulándose el material sólido arrastrado conformando la “morena frontal”.
• AI sobrevenir la época Postglacial debido a la paulatina elevación de la temperatura a través de los milenios, el glaciar desaparece y el área excavada da lugar a profundos valles, en su mayoría transversales a la Cordillera.
Cuando la erosión ha sido muy profunda, la cubeta excavada se inunda formando los espectaculares lagos que integran el panorama actual Andino-Patagónico.
Los profundos brazos o “fiordos” como el de Blest, Tristeza, Campanario, etc., del Lago Nahuel Huapi son Ia consecuencia de antiguos glaciares, cuya poderosa fricción se advierte por ejemplo en los acantilados de las costas de la Isla Víctoria y de la Península de San Pedro.
Actualmente puede observarse fácilmente dicho proceso en los glaciares Manso, Castaño, Overa y Frías, del Cerro Tronador.

Relieve del Suelo

El aspecto orográfico de este Parque y Reserva Nacional presenta sus mayores elevaciones sobre el espinazo andino y el declive disminuye hacia el este en la Meseta Patagónica.
Las más altas cumbres demarcan también el límite con el vecino país de Chile, donde sobresale el Tronador de 3554 m.s.m. A este antiguo volcán hasta hace muy poco tiempo se le atribuía estar en actividad, debido a los roncos ruidos que produce por los enormes desprendimientos de nieve y hielo.
Se destacan también en áreas vecinas los Cerros Crespo, Campana, Pantojo, Cuyín Manzano, Colorado, Millaqueo, Capilla, López, Catedral, Granito y otros, con alturas que oscilan entre 1800 y 2400 m.s.m.
Profundos valles y quebradas permiten el tránsito internacional a través de los pasos o "portezuelos". Los más conocidos de Norte a Sur son : el Paso Puyehue (ruta internacional); Paso Pérez Rosales (de activo tránsito turístico); el célebre Paso de los Vuriloches (muy utilizado por los indígenas y cuya ubicación guardaban con celoso secreto). Durante la época de la conquista se creyó que este "paso" constituía el acceso desde Chile a la anhelada Ciudad de los Cesares. Más al sur encontramos el Paso Christie y por último el Paso Cochamó, frecuentado por pobladores locales de ambos países.
El Valle Encantado ofrece las últimas manifestaciones notables, donde las rocas erosionadas por la lluvia y el viento han adoptado las caprichosas y llamativas formas que caracterizan la región, tales como el Dedo de Dios, Cangalla Chilena, Castillo y Penitente.
Luego el relieve continúa declinando hasta confundirse con la Meseta Patagónica, ya fuera del Parque y de la Reserva.

Fauna

En los Andes Patagónicos son característicos:
• Entre los Mamíferos el puma, huiña o gato montés, zorro gris, huemul o ciervo andino, pudú o ciervo enano o venadito, llaca o comadrejita enana, pilquín o chinchillón de la sierra, huillín o lobito de río, coypo o falsa nutria, hurón, y zorrino.
• En cuanto a las aves, puede citarse la gaviota cocinera, el cormorán, huala, biguá, pato vapor o quetro, pato de anteojos, garza bruja, avutarda o caiquén, zorzal, tapacola, comesebo, chucao, carpintero grande de cabeza colorada; tero, chorlo, bandurria, cóndor, jote, halcones, chimangos, etc.
Los peces autóctonos como la perca, puye y pejerrey sólo subsisten en algunas lagunas no conectadas a los grandes lagos y ríos. En éstos, el salmón, trucha arco iris y trucha marrón (peces exóticos sembrados por su valor deportivo) han eliminado a los autóctonos.

Clima

En esta zona como en toda la región andino patagónica, el clima está especialmente influido por los vientos húmedos dominantes que proceden del Océano Pacífico Sur.
Estos vientos al encontrar la barrera producida por la Cordillera de los Andes, se elevan bruscamente y al enfriarse por la altura alcanzada condensan su humedad en súbitas lluvias. Por ello, las precipitaciones alcanzan su máxima intensidad sobre los faldeos que miran hacia el Oeste (Chile) y las que llegan la Argentina son más copiosas en lugares cercanos al límite internacional, para disminuir luego bruscamente.
Así, en la zona de Puerto Blest y Laguna Frías caen más de 4000 mm al año, en
tanto que a unos 60 Km., en la zona este del Parque (valle del río Limay) sólo llega a unos 400 mm.
En cuanto a la temperatura el clima es templado, aún cuando en verano pueden producirse nevadas livianas provocadas por temporales polares.
El reparo de los cerros y la vecindad de lagos, atemperan los vientos y temperaturas determinando microclimas.
Naturalmente, la altura también incide sobre el rigor del frío y vientos.
En niveles inferiores (unos 800 m sobre el nivel del mar) la temperatura media anual no llega a 9° C, con máximas y mínimas medias de unos 20° C y 8° C en verano y 7° C y 0° C en invierno, respectivamente.
En la Isla Victoria las máximas absolutas superan los 30° C y las mínimas absolutas pueden llegar a unos -8° C.
En la zona de San Carlos de Bariloche (de clima más continental) la temperatura y el viento resultan algo más rigurosos.

Hidrografía

Es característica de la zona la presencia de lagos y ríos caudalosos que desaguan hacia el Atlántico o al Pacífico.
Su alimentación procede de las abundantes lluvias y derretimiento de nieve o glaciares que corresponden a las cuencas siguientes:
• Cuenca del Lago Traful.
Ubicada en la zona norte.
Posee unos 80 Km2 y su espejo de agua está a 717 m s.m.
Su principal tributario es el río Traful Norte y también los arroyos procedentes de los faldeos de los Cerros Falkner y Alto Mahuida por el norte, mientras que por el sur las principales vertientes descienden del Cerro Cuyín Manzano.
EI Lago Traful desagua por medio del río homónimo sobre el río Limay.
• Cuenca del Lago Nahuel Huapi
Es el más importante y le da el nombre al Parque.
Tiene forma sumamente irregular.
Su superficie llega a 557 km2 y está situado a 764 m s.m.
La profundidad máxima es de 454 frente al Brazo Machete.
Toda su cuenca cubre unas 600.000 Has.
En el centro se destaca la pintoresca Isla Victoria de 31 km2.
Otras islas son el islote Centinela, Fray Menendez y Huemul.
Las costas del Lago Nahuel Huapi son muy sinuosas y presentan importantes penínsulas como Quetrihué, Llao Llao, San Pedro, Huemul, y profundos brazos entre los que sobresalen el Última Esperanza, Rincón, Machete, Blest, Tristeza, Campanario, Huemul y Angostura.
Diversos ríos y arroyos desembocan en este lago los más caudalosos proceden a su vez de otros lagos, tales como el Espejo, Correntoso, Gallardo, Frias, Frey, Moreno y Gutiérrez.
El río Limay constituye el desagüe del lago Nahuel Huapi hacia el Océano Atlántico y por lo tanto, de toda su cuenca como así también de la que corresponde al lago Traful.
Es de recordar la importancia económica de estas dos cuencas, amparadas de la erosión por los bosques protegidos por Parques Nacionales.
Además de realzar el paisaje y mantener el suelo, dichos bosques facilitan la contención de las aguas pluviales y su lento escurrimiento, regulando el caudal de los desagües principalmente del río Limay, importante tributario del sistema hidroeléctrico de los embalses Alicurá, Piedra del Águila, Chocón y del río Negro.
• Cuenca del Río Manso
Tiene su origen en el deshielo de ciertos ventisqueros del Cerro Tronador.
Recorre el famoso Valle de los Vuriloches y a lo largo de más de 100 Km. de desarrollo dentro del Parque desaparece en varios lagos para volver a aparecer a continuación de los mismos, encadenando todo el sistema lacustre al sur del Mascardi. Además de este lago (cuyo Brazo Oeste o Tronador tiñe de un color lechoso propio de las aguas de glaciar) pasa por los lagos Los Moscos, Hess y Steffen, que después de recibir las aguas del río Villegas tuerce hacia el Oeste, cruza el límite internacional por la quebrada del Paso Cochamó y lleva sus aguas al río Puelo que vierte sus aguas en el Océano Pacífico.
Otros lagos notables propios de esta cuenca son: el Guillelmo, Fonk, Felipe, Linco, Roca, Christie, Los Manzanos y Martin.
Entre los lagos Gutiérrez y Mascardi ,a pesar de tratarse de un mismo valle con suelo bajo y pantanoso, pasa la línea que separa las cuencas del Nahuel Huapi o del Océano Atlántico y del Río Manso o del Océano Pacífico.

Esquema Fitogeográfico

Podemos considerar en Nahuel Huapi cuatro zonas o regiones:
Occidental, Media, Oriental y Piso Alpino.
Además de estas cuatro zonas de vegetación autóctona, encontramos la ruderal o adventicia (exótica).
1. Zona Occidental: Corresponde a la región comprendida desde el límite internacional hasta los Lagos Traful, Correntoso, Nahuel Huapi, Gutiérrez, y Steffen.
Es la región más lluviosa donde pueden registrarse 3000 a 4000 mm anuales, siendo sus bosques muy húmedos.
Esta circunstancia determina en algunos lugares como la zona de Puerto Blest y Laguna Frías, un tipo de bosques higrófilos de aspecto selvático por su densidad y presencia de lianas, helechos y cañas.
Aunque la vegetación es exuberante con bosques impenetrables y árboles gigantescos, hay poca variedad de especies arbóreas. De esta forma se presenta con formaciones boscosas casi puras, que varían según las características ecológicas del lugar. Así se distinguen los bosques de coihue, lenga, ciprés, ñire, alerce, arrayán, etc.
Distinguimos en esta zona dos pisos de vegetación según la altura del terreno: el piso inferior y el superior.
a)     Piso inferior.
Va desde el nivel de los lagos alrededor de 765 m.s.m. hasta unos 950 m.s.m.
Caracteriza a esta zona la presencia de bosques de hoja persistente, con asociaciones de coihue (especialmente en lugares húmedos y bien drenados), con ejemplares de más de 30 metros de altura y cerca de un metro de diámetro.
En los suelos algo anegadizos predominan los ñirantales que también forman matorrales en el borde superior de los bosques.
Sobre las laderas (alternando con los coihuales) aparece el ciprés de la región, formando manchas más o menos abundantes posiblemente debido a condiciones de suelos pedregosos y con menor retención de agua, ya que esta especie es más propia de la Zona Media.
El alerce o lahuán (que es el nombre indígena, debido a que alerce es una palabra europea) es una especie muy antigua y en desaparición, pues son raros sus renovales.
Un sector de 4 a 5 hectáreas aproximadamente, sobre la margen izquierda del río Alerce, se presentan corpulentos ejemplares de más de un metro de diámetro y seguramente de unos 2000 años de edad.
También existe una asociación de alerce y ciprés de las Guaytecas (entre Puerto Blest y Laguna Frías), pero de escaso desarrollo, seguramente debido al terreno semianegadizo en que crece.
Alerces dispersos se encuentran sobre Laguna Frías, en el río Manso al sur de Lago Hess y en Lago Roca.
Los arrayanes o quetris suelen crecer a orillas del agua, pero integran bosques puros como en el sur de la Península Quetrihué y norte de la Isla Victoria.
En forma dispersa (pero entremezclados con las comunidades antes mencionadas) podemos hallar palo santo, mañiú macho, mañiú hembra, maitén, laurel o hua huan; e integrando el sotobosque arbolitos o arbustos como el canelo, tineo o teñiú, radal, patagua, fuinque, pañil, botellita, maqui, taique y chauras, las enredaderas o lianas, pahueldín, voqui, voqui blanco, coicopihue, deu, y los hemiparásitos quintral de flores rojas, sobre maítenes, maquis y Myzodendron sobre coihues.
El hongo llao-llao provoca tumores que a veces llegan a casi un metro de diámetro sobre coihues, lengas y ñires.
Muchas de las especies nombradas poseen flores llamativas y distintas plantas herbáceas, tales como el amancay, topa topa, orquídeas, etc.
La caña colihue alcanza buen desarrollo y densidad bajo los bosques de coihue.
Aunque no son exclusivos de esta zona (ya que son comunes a todos los lugares poco profundos de los lagos) abundan los juncos.
Los musgos crecen sobre las troncos de los árboles en sitios sombríos, formando céspedes en lugares turbosos y húmedos.
Los líquenes abundan tapizando con su variado colorido rocas y troncos. Asimismo, proliferan vistosos helechos.
Es de notar (en contraste con tan esplendorosa y variada vegetación) la poca abundancia de gramíneas y leguminosas que se observa en esta zona.
b)     Piso superior.
Dentro de los mismos límites del piso de vegetación anterior, pero por encima de éste y hasta los 1600 m.s.m., encontramos el piso superior de formación más pobre que la antes mencionada y caracterizada por el bosque de lenga (árbol de hoja caduca y que luego de los 1300 a 1400 m.s.m comienza a achaparrarse hasta ser completamente rastrera en el limite superior del bosque).
También suelen aparecer matorrales de ñire en esas alturas.
Los bosques de lenga se extienden hasta Tierra del Fuego y el extremo sur del Continente, pero allá crecen desde la orilla del mar y sólo hasta unos 600 m de altura, debido a las bajas temperaturas.
En otoño el follaje de la lenga toma un color morado que confiere al paisaje un notable atractivo. Algunos arbustos como el michay, siete camisas, chaura, chaurilla, etc., acompañan a esta formación.
 
2. Zona Media: Esta región se extiende al este de la Zona Occidental y llega hasta cerca del extremo oriental de los Lagos Traful y Nahuel Huapi.
No es tan húmeda como la anterior y es reconocida como propia del “ciprés de la región”.
En esta zona crecen también (con más o menos éxito según la humedad y el reparo) varias especies de las mencionadas para la Zona Húmeda Occidental, como el ñire que da lugar a espesos matorrales o se asocia con el chapel en lugares semianegadizos.
En otros lugares el ñire forma matorrales mixtos con el radal arbustivo, palo piche, laura, retamo, pañil, parrilla, chauras, chacay, chin chin, maqui, calafate, michay, espino negro, mutisia, virreina, etc.
La caña colihue suele subsistir (por sus raíces) después de ciertos incendios y forma extensos cañaverales en lugares antes destruidos por el fuego.
En tales casos (y si bien su densidad puede impedir la pronta reinstalación del bosque) constituye una excelente protección contra la erosión en laderas incendiadas y ayuda a regenerar el suelo para el futuro.

3. Zona Oriental: Es la zona más alejada de la Cordillera y (de acuerdo a lo indicado cuando nos referimos a la climatología del Parque) la más seca.
La vegetación responde a las exigencias ambientales, reuniendo las características necesarias para resistir largos períodos de sequía, fuertes vientos y bajas temperaturas, predominando así las matas achaparradas, espinosas, con hojas pequeñas y coriáceas, raíces largas y resistentes.
Abundan el neneo, calafate, espino negro, ñire, paramela, palo piche, chacay, huautro, mata guanaco, mutisia y diversos coirones.
En quebradas favorecidas por hilos de agua pueden encontrarse maitenes y en el valle del río Limay vemos cipreses en grupos o aislados de porte escaso (aún cuando pueden tener muchos años de edad, debido a las condiciones ambientales poco favorables). Sin embargo, constituyen formaciones marginales de la vegetación arbórea del Parque.

4. Piso Alpino: Corresponde a alturas superiores a 1600 m, llegando hasta por encima de las 2000 m.s.m.
En lugares de suelo húmedo o anegadizo crecen juncáceas, ciperáceas y plantas de hermosas flores, como Ourisia coccinea, O. pygmaea, Ranunculus, Primula farinacea, etc.
Entre las rocas secas crecen hierbas y plantas leñosas con forma almoadillada, entre las que se distinguen chaura, chaurilla, topa-topa, abrojos, quinchamali, etc.
Las gramíneas están ampliamente representadas a esas alturas, con los géneros Poa, Festuca, Stipa, Trisetum, Dantonia y otros.
Sobre el límite superior de vegetación están los líquenes, únicos representantes florísticos en esas alturas.

5. Vegetación Ruderal: Constituye la vegetación exótica propia de ambientes modificados por el hombre, para su habitat, cultivos, etc.
Tenemos así plantas tan difundidas y aclimatadas, que a veces son tenidas erróneamente como propias de la región. Como ejemplo de ésto podemos mencionar: mosqueta (muy común a orillas de los caminos), la margarita, la dedalera, achicoria, viborera u hortiguilla, zarzamora, ajenjo, llantén, vinagrillo, trébol blanco, alfilerillo. pasta ovillo, sauce mimbre (sobre el río Limay) y otras.