Cueva de las Manos

En el valle del río Pinturas y a lo alto de las paredes del cañadón de formas caprichosas y soberbias, se halla una de las manifestaciones de arte rupestre más espectaculares de toda la Patagonia.
A partir de los 7000 años a.C las paredes ofrecen el testimonio de costumbres y creencias de grupos humanos que vivieron en el lugar.
La Cueva de las Manos fue declarada por la UNESCO “Patrimonio Cultural de la Humanidad” el 1 de diciembre de 1999 en Marruecos.
Para la UNESCO este sitio encarna “la prueba de la más antigua expresión de los pueblos sudamericanos”.
Sus manifestaciones pictóricas, el ambiente geográfico que la rodea y los yacimientos arqueológicos focalizados en sus alrededores, la convierten en uno de los sitios más importantes del arte rupestre de la Patagonia.
La mayor congregación de pinturas se encuentra en la cueva propiamente dicha, que tiene 24 metros de profundidad, 15 metros de ancho en la entrada y alrededor de 10 metros de altura hasta el comienzo de la visera.
Comprende tres niveles culturales, estimándose que abarcan desde el 7370 años A.C. al 1000 de nuestra era, aunque esta apreciación es relativa, puesto que la realización de las pinturas pudo haber tenido lugar en breve lapso en forma casi sincrónica o muy distanciadas en el tiempo.


 

PRIMERA ÉPOCA. (7370 – 5340 a.C)
Este período esta integrado principalmente por negativos de manos y escenas con representaciones humanas y guanacos. Han sido realizadas en colores ocre, negro, amarillo de diversas tonalidades, rojos claros y violáceos.
Estas pinturas se caracterizan por el dinamismo de su elaboración, lo que indica una captación e identificación muy amplia de las reales costumbres de los animales y de la técnica de cacería.

SEGUNDA ÉPOCA. (5430 – 1430 a.C)
Se caracteriza por la pérdida de dinamismo, por el vínculo anecdótico entre el hombre y el animal y por la aparición del color blanco como elemento predominante.
Los negativos de manos son numerosos y en general, se trata de manos sutiles dibujadas algunas de ellas incluyendo el antebrazo.
Las representaciones de guanacos han perdido dinamismo y este ha sido reemplazado por una actitud plácida y estática. Aparecen círculos con puntos y siluetas humanas estilizadas.

TERCERA ÉPOCA (1430 a.C – 1000 d.C)
Este tercer grupo de pinturas comprende relativamente pocos motivos.
Se identifica por su superposición a los otros grupos y por la utilización del rojo vibrante e intenso de menor antigüedad.
Se generalizan los motivos geométricos, una serie de manos de color blanco sobre base roja y figuras humanas esquemáticas. Estas parecen ser las últimas manifestaciones rupestres.